Wednesday, May 26, 2010

Excursión a la punta Canals con polizón

Este sábado habíamos puesto nuestros ojos a la zona del valle de Acumuer, donde ya se han retirado las nieves y las cimas se hacen accesibles. Íbamos a pasear por la cuerda de la punta Canals y luego acercarnos a Balposata y al Burrumbalo para volver a Aso, donde habíamos dejado el vehículo. El día prometía y tanto que, antes de salir, se nos adhirió un polizón en forma de perro que al ver que nos poníamos las botas y nos preparábamos a salir revoloteaba a nuestro alrededor loco de ansiedad.

Su dueña nos preguntó sobre el itinerario y al ver que retornábamos a Aso dejó que el chucho hiciese lo que le fuese en gana, que era subir con esos locos con mochilas esperando, seguro, que le premiásemos por su compañía.

Salimos de Aso por el GR 15 hacia el collado de Acumuer y, durante ese trayecto, sobrado de fuerzas, el polizón corría por delante permitiéndose ladrarnos cuando no elegíamos la senda que él nos señalaba. Sólo al final, viendo que acortaba el collado, atendimos a sus ladridos, no estaba mal virar hacia la cima en vez de ir al collado.

En la cima había caballos y entretenimiento para nuestro perro adoptivo que se puso a hacer de pastor ajeno y los alejó hacia otros prados. Pero seguíamos subiendo y eso ya no le gustó tanto. Antes había mostrado su amor por el agua, debía de hacer calor en escala perruna, porque en toda charca por la que pasábamos se zambullía. Ahí en el monte pelado, no estaba tan a gusto y empezó a jugar menos y economizar energías, hasta llegar a un nevero que le sirvió de bebida y refresco.

Pasada la cima Canals, en el collado, la siguiente diversión fueron unas marmotas ante las que no pudo resistirse por lo atractivo de sus cantos. No cogió ninguna y lo único que logró es que jugaran de ganadoras al juego del escondite. Nosotros virábamos hacia el collado del Burrumbalo dejándolo como caso perdido pero ahí apareció en su última carrera para volver con los locos de las mochilas.

Nuestro camino dejó de gustarle. Hay que estar también por las malas, ya que viramos hacia el refugio fuera de pista conocida. Y, más al llegar al refugio cuando nos tiramos por un prado en busca de un posible antiguo camino que encontramos. En esos momentos el polizonte se encajó en medio de los dos que íbamos confiando que al menos no estaríamos tan locos de perdernos.

Así, bajando por el prado, probablemente por la margen derecha del Barranco Juan Freda, llegamos a una antigua pista forestal que fuimos siguiendo hasta localizar de nuevo una senda señalada que lleva al refugio que está debajo de Balposata. Esa senda nos llevó al camino principal, donde está bien marcado su comienzo por una larga fita de piedras.

Devolvimos el perro sano y salvo a su dueña, poco alimentado ya que al fin y al cabo un perro no debe cebarse y, además, tenía asegurado abajo el juego de los niños y la pitanza a cargo de su ama.

Magnífico día y excursión en la que el polizón canino dio la talla.

frid

Punta de las Canals desde el final del camino de bajada

El polizón

Ubicación de la fita que señala el camino por el que bajamos

1 comment:

dimas said...

PRECIOSO RECORRIDO Y LA HISTORIA DEL CAN.